destinados a encontrarnos
bajo los aromos
como si nunca hubiera
vivido sin ti.
Fue bajo los aromos
los mismos que florecen
la primera semana de agosto
de izquierda a derecha
de espaldas al sol.
Fue bajo esos aromos
cuando en tu risa
me perdía y bebía
un conjuro para la memoria.
Fue bajo estos aromos
sobre el ocre suelo
donde hacías renacer
mis ansias antiguas
enterradas
-desterradas-
de mi posibilidad.
Y ahora son estos aromos
los que coronan
nuevamente
nuestro festivo destino.
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