Y yo pierdo, olvido,
no sé recordar
los nombres de los gatos
que en mis sueños
me pertenecían.
Pierdo, olvido
no puedo recordar
las formas nocturnas,
los transeúntes informes
que interrumpen la noche.
Pierdo, olvido
me confunde
una tortuosa memoria
que me habla en lenguas,
tantas lenguas,
y tantos nombres,
tantos espacios
que habito poseída
por el coro insomne
que no conjura
esta escritura.
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